jueves, 16 de marzo de 2017

ABSOLVER Y ABSORBER

 
        Hay una absolución de juicio y otra del confesor. El juez exime a un acusado de una pena o de condena pecuniaria mediante una resolución judicial: fue absuelto y puesto en libertad por falta de pruebas... Absolver es declarar libre de responsabilidad penal al acusado de un delito En la confesión ante un ministro de Dios, el sacerdote declara en su nombre que sus pecados le son perdonados. En juicio y en confesión, la palabra es la misma; tan solo varía una grafía, que cambia el significado.
            Hay una confusión derivada del significado de cada palabra. En cierta ocasión, un profesor de lengua castellana suspendió a un alumno sobresaliente porque confundió el vocablo: lo puso con uve (v) cuando era con b. Le corrigió el profesor: acuérdate de sorbete, hijo, siempre con b; con v se escribe cuando el sacerdote te absuelve tus pecados o un juez de un presunto delito... Comprendió, entonces, el buen estudiante.
            Definimos absolver como la liberación a alguien de algún cargo u obligación (absolver de una culpa); cuando el sacerdote perdona los pecados a un penitente (yo te absuelvo de tus pecados); cuando un juez declara no culpable a un acusado (el juez lo absolvió de la acusación de robo...). En cambio, absorber es atraer y retener un cuerpo entre sus moléculas a otro en estado líquido y gaseoso (el bizcocho absorbe la leche; la tierra absorbe el agua de la lluvia...). Absorber es, pues, como dijere el profesor, beber, tragar, ingerir, escanciarse, chupar, catar, sorber..., el sorbete, hijo, siempre con b...
            Las recientes sentencias judiciales han puesto a más de uno en un brete a la hora de colocar no la tilde debida, sino la consonante adecuada, y la difusión equívoca conduce al espectador, más que al oyente --porque el sonido es el mismo--, a no saber distinguir el significado entre una y otra palabra. Cuando tan clara resultare la distinción entre uno y otro vocablos, los sufridos lectores y espectadores de televisión son incapaces de resolver sus dudas idiomáticas, no solo porque se mezclan las dos y se ponen indistintamente con la consonante indebida, sino porque en absolver hemos condenado de antemano a quien resultare ser inocente, a fuerza de una larga espera, y absorbemos, en cambio, lo que no podemos ni con un sorbete, porque nuestra boca fuere incapaz de ingerir tantas penas como no hubieren quienes solamente tragaren agua en el Juicio Final, que pareciere no llegar nunca, como ciertos procedimientos judiciales, que se alargan más que una vida. Y es que, sin ser investigados, no estamos preparados para absorber a la competencia y, así, a algunos les da lo mismo poner un singular con verbo en plural en titular de un periódico (la mayoría de los estibadores secundaron la huelga), como les resulta indiferente escribir absolver --sin que estuvieren llamados para esa misión-- y absorber, acción que todo el mundo puede realizar.
 

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