lunes, 15 de enero de 2018

LA CARTA


             De cuando en cuando, al levantarme con el canto del gallo, recibo todavía alguna carta. No me llega esta como las antiguas, en papel de cuartilla, con los interlineados marcados para no salirse de la raya. Las cartas llegan ya por correo electrónico. El teléfono, primero, y las redes sociales después, han eliminado aquella comunicación tan íntima, tan ansiada, tan esperada, que nos transmitían mensajes de familiares y amigos ausentes. ¡Y con qué alegría se recibían...! En el colegio, en la mili, el reparto de las cartas se acogía con emoción contenida. El emisor comunicaba al receptor algunos entresijos de su vida, se interesaba por la suya, le deseaba salud, y hasta la próxima. ¡Ah, aquellas cartas que principiaban!: "Me alegro que a la llegada de esta te encuentres bien. Nosotros bien, gracias a Dios..." Las redes sociales han sustituido a la carta escrita de puño y letra. El papel escrito del emisor nos traía, además de mensajes, su perfume, sus huellas, su humanidad. La carta personal se esperaba; los correos electrónicos se reciben, como las cartas comerciales o formales, que no esperamos. Hay cartas y cartas: la Carta Magna, norma superior del ordenamiento jurídico de una nación; la carta blanca que alguien recibe para llevar a cabo una acción; las cartas de la baraja con las que algunos matan su ocio; las cartas del menú y del vino; la postal; las cartas de amor; la de presentación; la de crédito; las cartas de los lectores... El correo electrónico ha ampliado la noción de la carta manuscrita tradicional y la ha enterrado, a la vez. Ya nadie escribe; pocos leen; la gente no dialoga; se reenvían mensajes de otros, sin respuesta. Hablamos a través de tuits o de wasap. Como si hubiéremos perdido la lengua escrita y oral. Lo que ganamos en rapidez, lo perdemos en intimidad. La carta escrita expresaba la intimidad toda del ser humano: sus quehaceres, sentimientos, estados del alma, opiniones, deseos... Ni nos vemos ni hablamos, aunque recordemos. ¡Ay las cartas perdidas de ayer de los seres amados, lejanos, ausentes...! Siempre esperándote, querida..., salud y mi amor.

sábado, 13 de enero de 2018

ALCOLLARÍN Y EL POBLADO DE FERNANDO V


           "Un estudio exhaustivo de la localidad de Alcollarín (Cáceres), con su poblado de colonización Fernando V y su territorio, nos descubre el vacío existente en torno a este municipio. José Antonio Ramos, cronista oficial de Trujillo, ha rescatado del olvido con esta obra la importancia que adquirió esta población en la Historia, con un enfoque riguroso y preciso."  Con estas palabras define en su prólogo la importancia de la obra así titulada el alcalde de la localidad, Julián Calzas Escribano.[1]
 
            El medio natural.-Alcollarín pertenece a la tierra de Trujillo, comarca que recibe el nombre de su capital, la patria de Pizarro, cuya historia se vincula a la historia de la ciudad. El estudio aborda la realidad histórica y artística encerrada en los muros del templo parroquial y del Palacio de los Pizarro-Carvajal, así como del poblado de colonización Fernando V, situado a 10 kilómetros del pueblo, núcleo urbano construido por el Instituto Nacional de Colonización (INC), creado por el régimen franquista en las tierras de secano, expropiadas para ser convertidas en regadío y repartidas entre los colonos para mejorar el reparto de las tierras y aumentar la producción agrícola de estos terrenos y, en general, del Estado. Era el famoso Plan Badajoz, en cuyos poblados se asentaban padres y abuelos de una generación de jóvenes con más oportunidades que ellos, pero también con muchas más necesidades.
            La localidad se levanta sobre una colina rodeada de altas sierras, topónimo de origen árabe, como indica su nombre, que significa La Alta. Tiene un término municipal de 79,9 kilómetros cuadrados. Su término está atravesado de norte a sur por el río Alcollarín, afluente del Ruecas; y los arroyos Gargantilla y Levosilla, afluentes del primero. La vegetación característica es el bosque de encinas y matorral, compuesto por jara, romero, tomillo y retama. Su clima es mediterráneo.
            El municipio creció de modo ininterrumpido entre los años 1900 a 1940; se estancó entre esta fecha y la década de los 60, y sufrió desde entonces un descenso continuado como consecuencia de la emigración. Durante la primera mitad del siglo XX, la población aumentó considerablemente, pasando de los 867 habitantes con que contaba al comienzo del siglo, a los 1.141 habitantes en 1960. A partir de ese año, comenzó a disminuir como consecuencia de la emigración que sufrió la región durante las décadas de los 60 y 70. Al terminar el siglo XX, la población había descendido a los 352 habitantes, comenzando el nuevo siglo con la misma tónica, ya que en 2015 tenía solo tenía 256 habitantes.
            En el siglo XIX, el municipio contaba con varios molinos harineros, que se convirtieron en factores de configuración económica y social entre diferentes colectivos: propietarios, trabajadores, clientes... La obtención de la harina fue la actividad de mayor trascendencia social, habida cuenta de su importancia en la dieta alimenticia extremeña. El 28 de enero de 2015 fue inaugurado oficialmente el embalse de Alcollarín por la ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, y el presidente del entonces Gobierno de Extremadura, José Antonio Monago, presa que permite la regulación del río del mismo nombre y la mejora de la garantía general para los distintos usos del agua en Abertura, Alcollarín, Conquista de la Sierra y Zorita, así como mejorar la gestión del Canal de Orellana. La presa está situada a 500 metros del pueblo, tiene una altura de 31 metros y una longitud de 626. Puede albergar una superficie embalsada de 554 has. y una capacidad total de 51,6 hm3. El embalse forma parte del complejo y ambicioso Sistema Hidráulico de la Zona Centro de Extremadura que tiene como objetivo final el aprovechamiento de los recursos hídricos circulantes por los cursos de agua de este área y, como eje fundamental, el Canal de las Dehesas.
            Historia.-El origen de Alcollarín tendría dos principios distintos: uno de ellos lo haría proceder de una "Venta del Collado" que, de una forma lingüísticamente imposible,  habría evolucionado hasta convertirse en Alcollarín. De dicha venta, que habría estado entre el cruce y el camino a Guadalupe, habría surgido el pueblo, al irse estableciendo gente a su alrededor. Otra creencia lo haría nacer a partir de gente que se habría establecido alrededor de una iglesia que mandó construir Diego Pizarro, pariente de Francisco Pizarro, establecido en el lugar, y que ordenó levantar un palacio y fue el principal promotor de la construcción de la iglesia en el siglo XV. Por lo demás, existen escasos restos prehistóricos en el término municipal. Los primeros asentamientos corresponden a la Edad del Cobre, en la cercana cumbre de Pedro Gómez. Con la conquista romana, el robledo quedaría dentro del territorio que se asigna a la nueva colonia de Augusta Emerita, que ejercerá su control desde la prefectura de Turgalium. Alcollarín aparece  mencionado en el Itinerario de Antonino, de Mérida a Zaragoza, y en la localidad se han hallado varios epígrafes romanos. La extensa Tierra de Trujillo, en la que se asienta la localidad, estuvo en manos musulmanas desde el 714. Las Órdenes Militares jugaron un papel decisivo en la reconquista. El rey Alfonso VIII encargó en 1186 a don Gómez, maestre de la Orden Militar del Pereiro, que se asentase en Trujillo. La reconquista definitiva de la ciudad tuvo lugar el 25 de enero de 1233, en tiempos de Fernando III el Santo, en la que participaron las Órdenes Militares de Alcántara, Santiago, el Temple, el obispo de Plasencia y las huestes de los tres linajes más importantes de la ciudad en la Edad Media: los Altamiranos, los Bejaranos y los Añascos. Estos últimos se instalaron en Alcollarín, Zorita y La Zarza. La Guerra de la Independencia fue catastrófica para la Tierra de Trujillo y las actividades económicas quedaron paralizadas. Si el proyecto de la puesta en marcha del ferrocarril a su paso por Alcollarín, que se remonta al año 1846, hubiera fraguado, el municipio habría adquirido un empuje económico sin precedentes. El ferrocarril de Talavera de la Reina a Villanueva de la Serena, fue la historia de una ilusión. Esta modesta línea hubiese comunicado un territorio de más de 26.000 kilómetros cuadrados, vertebrando comarcas que han estado siempre mal comunicadas. La Guerra Civil tuvo distinta incidencia en los municipios extremeños. En Alcollarín, milicianos falangistas tomaron el ayuntamiento, nombrando a personas adictas como nuevas autoridades. Uno de los últimos actos protocolarios celebrados en el municipio fue la inauguración de la avenida que lleva el nombre del eminente doctor Juan Bernardo Cuadrado, conocido como "el médico de los pobres", uno de los personajes más destacados del municipio, que tuvo lugar el 1 de mayo de 2017, y del que el autor se ocupó en otra obra. [2]
            Obras artísticas.-Dos obras artísticas sobresalen en Alcollarín: la iglesia parroquial de Santa Catalina de Alejandría y el palacio de los Pizarro-Carvajal. El templo se construyó en la primera mitad del siglo XV, aunque a lo largo de su historia ha sufrido múltiples reformas. De su origen medieval conserva la portada ojival lateral del muro de la Epístola. La capilla mayor la preside un retablo del siglo XVIII del escultor Pedro Díaz Bejarano. El coro ha sido reconstruido sobre tres arcos de medio punto rebajados que rayan en columnas, bajo el cual se conserva una lápida con el enterramiento de Diego Pizarro de Carvajal. Las piezas de platería son escasas; no obstante ofrecen un amplio abanico de tipologías: cálices de plata del XVI y XVII y una cruz procesional de la primera mitad del XVII.
            El palacio de los Pizarro-Carbajal se encuentra junto a la iglesia. Los elementos más antiguos del edificio corresponden al siglo XV, ya que se tiene constancia de que Cristóbal Pizarro fue el primer señor de la villa y que ostentaba la titularidad al menos desde el año 1507. Es un edificio construido con mampostería irregular en muros y el sillarejo en vanos, portadas y esquinas. Se trata de una obra cuadrangular, con tres pisos. Hace diez años, su situación era de ruina total y, gracias a los buenos oficios de la concejala Loli Prados, en 2007, el edificio, que tenía más de sesenta propietarios y que tuvieron buena disposición a donar su parte al pueblo, se pudieron firmar las escrituras el 2 de octubre de 2008, otorgándose al pueblo de Alcollarín su titularidad.
            Tradiciones populares.-La fiesta en honor de Santa Catalina de Alejandría se celebra el 25 de noviembre. En los años cuarenta del siglo XX se representó la obra "Fabiola", con el propósito de recaudar fondos para adquirir la imagen de la Inmaculada Concepción, que se encuentra en la parroquia de Santa Catalina. También se celebran dos romerías: la de San Blas, el 3 de febrero, y la del Lunes de Pascua.



[1]  Ramos Rubio, José Antonio: Alcollarín y el poblado de Fernando V. Edit.: Diputación Provincial de Cáceres y Ayuntamiento de Alcollarín.  Depósito legal: CC -246-2017, diciembre de 2017, 451 págs.
 
[2] Vid. Ramos Rubio, José Antonio, y Díaz Bernardo, Juan: Juan Bernardo Cuadrado. Memorias de un médico extremeño (1878-1968). Edit.: Diputación Provincial de Cáceres. ISBN: 978-84-608-9095-9. Cáceres, junio de 2016., 271 págs.
 
 

jueves, 4 de enero de 2018

ANDRÉS MATEOS, EL ÚLTIMO DEL AÑO


           Te fuiste con el año que finalizaba, Andrés, sin conocer las luces y las sombras del Año Nuevo que te esperaba. Nadie podía sospechar, nadie podría comprender, la noticia del día 30: ha fallecido Andrés Mateos, exjefe del Gabinete de Prensa de la Junta de Extremadura, a los 56 años, una edad muy joven para irse, porque el camino por recorrer era para ti todavía muy largo; pero la vida se nos va casi sin avisarnos, como en 2008 le ocurriere al compañero Fernando Hernández, cuya noticia recibía a orillas del mar y cuya vida y obra glosé en el artículo "Los dos legados de Fernando Hernández" (http://felixpineroradiointerior.blogspot.com.es/2008/08/los-dos-legados-de-fernando-hernndez.html) el 31 de agosto del mismo año.
            Un día de 1988, un compañero me dio la noticia de que habías sido elegido por el presidente Ibarra director del Gabinete de Prensa de la Junta de Extremadura. Eras paisano, de Villanueva de la Vera (Cáceres), conocido suyo, de los nuestros. Solo eso nos hacía más accesible a ti y a tus responsabilidades en el área de comunicación, aunque esta esté por encima de localismos trasnochados. Tú fuiste durante un tiempo largo, con el presidente anterior y con el actual, Fernández Vara, en su primera legislatura, jefe de un Gabinete de Prensa que supiste llevar con el rigor profesional que te caracterizó y, sobre todo, con la humildad de un funcionario al servicio de un gobierno. Recuerdo mi llegada a Mérida en febrero de 2004. Aproveché el café matinal para ir a verte y presentarme, para decirte que estaba aquí, a tus órdenes, para comunicar lo que fuere debido en aras de la transparencia y nuestro oficio. Fue casualidad que me saliste al encuentro. No llegué hasta Presidencia y tú venías. Tomamos un café en la plaza y quedamos en hablar más para comunicar mejor, a través del correo electrónico y el teléfono.
            No olvidaré aquellas reuniones de la Comisión General de Comunicación de la Junta, creada a instancias de la consejera portavoz, María Dolores Pallero, que alguna vez la presidiere; otras, el director general de Comunicación, Antonio Blázquez, y la mayoría, tú mismo. En tu agenda, y en tu carpeta, atesorabas los actos y las convocatorias todas de la semana entrante que te hubiéremos enviado. Tenías tu programación hecha por las agendas que te enviáremos el día anterior. Observabas y parecía que algunos actos se superponían unos a otros. Habría que hablar con nuestros jefes de gabinete o con nuestros consejeros, al objeto de que ninguna comparecencia fuere coincidente en día y hora. Nosotros intermediábamos y tú lo arreglabas. Después, informabas a los medios, y nosotros te enviábamos a ti las reseñas de "nuestros" actos. Por encima de todo, el presidente; después, los consejeros; finalmente los directores generales, por orden de protocolo. Nada de discusiones; había diálogo y tú cerrabas la agenda, porque tenías todas las convocatorias que te enviaren desde las consejerías. Fuiste, ante todo, un compañero más en el oficio, más que un jefe que imponía.
            Si en zonas de guerra o de conflicto, los periodistas mueren realizando su labor profesional, no estamos libre los de mesa tampoco del estrés de nuestra profesión  y sus consecuencias. Según Reporteros sin Fronteras, el pasado año murieron alrededor de 65 periodistas durante el ejercicio de sus labores informativas, que situaba a Méjico como uno de los cinco países más peligrosos para el ejercicio de la profesión. De los 65, 35 murieron en regiones con conflictos armados; y 30 fuera de esas áreas; 39 perdieron la vida tras ser señalados como objetivos por su trabajo periodístico, y 26 fallecieron por ataques de bombas o disparos.
            Tú no estuviste nunca en zona de peligro; quizás el único peligro sea nuestra profesión, cuyo ejercicio no contenta a nadie, menos a los carteles de la droga y a los políticos corruptos. Nada de eso fue contigo y, sin embargo, un infarto te vino a visitar en fin de año, tras treinta años de servicio a la Junta de Extremadura. Quizá fuiste el último del año, en esta bendita y maldita profesión de la que muchos reniegan, y que la UNESCO calificare un día como la más peligrosa del mundo por el riesgo asociado a la muerte que conlleva.
            En la noche de fin de año, tú viste otra luz que no fuere ya la del Año Nuevo. Y en casa dejaste a tus niños sin reyes. Tu mujer y ellos te recordarán tanto como nosotros, los que compartimos contigo nuestra profesión, que te tendremos en la memoria.
 

domingo, 31 de diciembre de 2017

MENSAJE DE FIN DE AÑO DEL PRESIDENTE EXTREMEÑO

          
             El mensaje de fin de año del presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, ---que sus escribanos califican como "mensaje de Navidad" indebidamente, porque este solamente es el que ofrece el Rey en Nochebuena o el que el mismo ofreció, por video, en la web del PSOE, a sus militantes y correligionarios el día 23, como si ellos fueren únicamente los que hacen Extremadura para ser tributarios de su felicitación navideña--- ofrece, por encima de los lugares comunes al uso, una definición de la política que, no por novedosa, es digna de tener presente todos los días del año: "La política tiene que hacer compatible la lucha contra la exclusión social y la lucha por el bienestar y por la prosperidad del conjunto de los ciudadanos." Este concepto de la política, que deviene de una cita del papa Francisco sobre "el anhelo del ser humano de convertir su vida en un proyecto de felicidad" que expresa anteriormente, no puede traducirse en Extremadura, ni siquiera como un camino, como bien recordare el Papa, porque aquí no se dan las condiciones mínimas de ese camino.
 
            Definir el año que termina como "el año del 18 de noviembre", no les dice nada a los extremeños, porque ya se han olvidado de la fecha y del hecho que recuerda en el inicio de su mensaje: la manifestación en la plaza de España de Madrid para reivindicar "un tren digno", hecho que califica de "reivindicación histórica". Pues qué bien. A los extremeños no se les ha agotado la paciencia, porque tienen más resignación que aquella. Hace unos días volví a montar en el tren que tenemos. Un niño le preguntaba a su madre por qué iba tan despacio, y esta no supo qué contestarle. Pudimos ver el tramo de vías tendidas para ese "tren digno" reivindicado, pero solo la mitad entre Mérida y Cáceres. Falta la segunda vía, la electrificación... No estará ni en el 22. ¿Y por qué no reivindicar el AVE, como tienen otras regiones? Porque somos los últimos de España y de Europa, y la resignación parece colmar nuestras aspiraciones, porque la clase política que tenemos no parece trabajar por el bienestar del conjunto de los ciudadanos, sino para sí misma y sus grupitos.
            El concepto de la política y del camino hacia la felicidad expuestos por Vara están muy alejados de la triste realidad regional: los pueblos se quedan desiertos, los jóvenes siguen huyendo para buscarse la vida; los mayores vivirán muchos años, pero se encuentran solos, atendidos por sus hijos hasta su muerte, porque la mayoría no puede costearse una residencia. Ábrales las puertas a los refugiados, pero deles el trabajo y los medios que ni los extremeños tienen, porque si ellos han perdido la fe, los de aquí han renunciado a la esperanza.
            Las "cosas urgentes e importantes" que enumera, los extremeños se las saben de memoria: el empleo para conseguir "el futuro que todos queremos y deseamos"...Sí, sí, pero aquí solo tienen empleo los enchufados de los partidos y los chaqueteros de sus jefes de fila que no lo hubieren per se. No hay región con mayor estabilidad política que Extremadura; pero a usted le ha faltado por decir por qué la pone en solfa, cambiando su pareja de baile político: por qué, tras dos años de aliarse con el PP para aprobar los presupuestos, ahora lo hace con los podemistas. Olvida usted también, y le pide a los extremeños, que tengan un proyecto de vida como sus abuelos y familias numerosas, "de 3, 4 o 5 hijos". ¡Qué poco conoce la realidad! Ya ni las mujeres independientes económicamente desean ser madres, porque les impediría llevar a cabo su propio proyecto de vida, como los hombres, al ser esclavas de su marido y de sus hijos, con una conciliación laboral y familiar que se les hace imposible. El problema demográfico es grave. Los que hoy trabajan, ya veremos si cobran pensiones, y los que las cobran, temen cada día más por ellas, y nadie dice nada... Usted no puede pedirles a los extremeños que tengan más niños porque el barco se va a pique. Téngalos ustedes que pueden.
            Habla usted del cambio climático, que algunos políticos desprecian; pero aquí no podemos tener ni la eficiencia energética, porque tenemos que pagar impuestos al sol, que sale para todos, y ni los políticos, y menos aún las eléctricas, lo desean. Tampoco podemos dejarle nuestras propiedades a nuestros hijos, porque tenemos los impuestos más altos en la comunidad más pobre de España.
            Sigue usted empeñado en afirmar que "el desafío de los desafíos" es acabar con la violencia de género, un problema gravísimo, pero que no se resuelve con leyes, con presupuestos ni con más policías. Es, como dice, un problema de cambio de mentalidad y de educación desde la infancia; pero con eso no se acaba así como así, como con la muerte de los peatones, ciclistas y motoristas (121 muertos en 2016); pero continúe reivindicándolo, como lo hace con la igualdad de género, que para usted solamente es de sexo, y no otra cosa, como manifiestamente lo demuestra en los nombramientos del Consejo de Gobierno que preside. La financiación y el modelo territorial, defiéndalos su vicepresidenta en las conferencias correspondientes.
            Y tire a la basura, de una vez por todas, con el año que termina esos desdoblamientos lingüísticos que, con sectarismo, favoritismo e incultura, parecen haberle impuesto a usted y los suyos el movimiento feminista. ¿Qué es eso de "queridos extremeños y queridas extremeñas", "españoles y españolas", "abuelos y abuelas", "africanos y africanas", "nuestros jóvenes y nuestras jóvenes". La RAE condena el uso de tan grotesca jerigonza --Francia lo ha suprimido por ley en documentos oficiales-- por obedecer a motivos extralingüísticos y porque las feministas se empeñan en sustituir el concepto de sexo por el de género, como usted en sus nombramientos. Parece bastarle con que sean mujeres. Flaco servicio le hace usted al movimiento feminista y a la igualdad con esas actitudes, que olvidan, de otro lado, al resto de los géneros, ya por fin legalizados, y que nunca citan: lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros e intersexuales... Esos no tienen vida ni derechos, a lo que parece.

sábado, 30 de diciembre de 2017

APOROFOBIA, O EL RECHAZO AL POBRE


           Ya inscrita en el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) como "la fobia a las personas pobres o desfavorecidas". De origen griego:  áporos, pobre, y fobia. La aporofobia fue elegida ayer palabra del año 2017 por la Fundación para el Español Urgente (Fundéu), promovida por la agencia Efe y el BBVA. Aporofobia es el neologismo que da nombre al miedo, rechazo o aversión a los pobres.
            Es la quinta ocasión en que la Fundéu BBVA da a conocer su palabra del año, escogida entre aquellos términos que han estado presentes en mayor o menor medida en la actualidad informativa durante los últimos meses y tienen, además, interés desde el punto de vista lingüístico. En 2013 fue elegida la palabra escrache, selfi en 2014, refugiado en 2015 y populismo en 2016. Aunque una mayoría estuviere de acuerdo en la elección de estos vocablos, quizás en esta ocasión muchos se hayan sorprendido por la opción de aporofobia, un término relativamente novedoso que alude, sin embargo, a una realidad social arraigada y muy antigua, según la Fundación. "No es una palabra creada este año, ni tan siquiera conocida por el gran público, pero es una voz que recomendamos hace tiempo en Fundéu BBVA y que ahora la Academia ha decidido incorporar a su diccionario", según el director general de la Fundación, Joaquín Muller.
            Ya el pasado mes de septiembre, el Senado español aprobó una moción en la que pedía la inclusión de la aporofobia como circunstancia agravante en el Código Penal. Quizás este hecho haya influido en la decisión de los filólogos, lingüistas e historiadores de la lengua castellana para su declaración como palabra del año. "Aporofobia --dice Muller-- pone nombre a una realidad, a un sentimiento que, a diferencia de otros, como la xenofobia o la homofobia, aun estando muy presentes en nuestra sociedad, nadie había bautizado. Lamentablemente --añade--, la aporofobia no ha dejado de estar presente en la actualidad informativa del año que finaliza, con el drama de los migrantes en muchas partes del mundo, el empobrecimiento de muchas capas de la sociedad en muchos países... y con las actitudes de algunos líderes y ciudadanos ante estos fenómenos, en los que son claramente visibles el rechazo y la aversión a los pobres y la pobreza."
            En las calles de nuestras ciudades, los pobres de la sociedad permanecen a diario para salir al paso de nuestra mirada, implorando una limosna. En carteles escritos a mano sobre cartones, explican su situación: "padre de cuatro hijos, sin trabajo, necesita ayuda", "recién operado sin ninguna ayuda"... Otros muestran en su cuello abultados ganglios linfáticos, que pudieren ser quistes congénitos o glándulas tiroideas aumentadas de tamaño... La gente mira, pasa de largo y ya no se molesta en echarles unas monedas, como diciendo: no es mi problema; es de las autoridades, que parece que solo se preocupan de otra distinta, pero no distante realidad, azuzada por la crisis: los deshaucios, que pudiere ser palabra de una década, y que ahora los políticos tratan de atajar para blandir con cifras lo que para ellos constituye un éxito político, y no un acto de justicia social. Los pobres en las aceras parecen molestarnos... Visibilizamos con nuestra actitud el rechazo a los pobres y la pobreza.
            En estos fríos días de invierno, oenegés que luchan por erradicar la pobreza, acuden a buscarles para llevarles alguna bebida caliente, mantas de abrigo y darles compañía. Mitigan la pobreza a quienes, pobres de solemnidad, desean vivir a solas con su pobreza. No tienen los visitantes de la noche la aporofobia de los diurnos. Lo que no tiene nombre, no existe. Sólo así, podemos enfrentarnos a una realidad, hacerla presente en el debate social y buscar soluciones. Mirar para otro lado es echar balones fuera, porque nos molesta la cruda realidad que vemos, pero no observamos.
            En su libro "Aporofobia, el rechazo al pobre" (Paidós, 2017), la filósofa española Adela Cortina afirma que "no repugnan los orientales capaces de comprar equipos de fútbol o de traer lo que, en algún tiempo, se llamaban "petrodólares", ni los futbolistas de cualquier etnia o raza, que cobran cantidades millonarias, pero que son decisivos a la hora de ganar competiciones." Nadie mejor que el jugador de fútbol Samuel Eto´o --que militare en el Madrid, Mallorca y Barça, entre otros equipos-- expresó al fichar por este último club la carga negativa de su raza, abucheada por los espectadores en los estadios, con las ganancias dispares con jugadores de su misma clase, pero de raza blanca: "Trabajaré como un negro para vivir como un blanco." Racismo, de un lado, y salario distinto por razón de su raza. Lo mismo que hoy con las mujeres occidentales: no todas cobran lo mismo que los hombres por idéntico trabajo, además de no poder conciliar su vida laboral con la familiar, porque los hombres no fueron educados para la casa... "Las puertas se cierran ante los mendigos sin hogar, ante los inmigrantes pobres, condenados mundialmente a la invisibilidad", afirma Cortina. El problema es de pobreza. La aporofobia, un pobre sin recursos, cada día más presentes y olvidados en nuestra sociedad. Y los políticos corruptos que roban ingentes cantidades de dinero público, mirando para otro lado y subiendo los impuestos a los que menos tienen...

miércoles, 27 de diciembre de 2017

SIEMPRE TE ESPERARÉ, MARÍA LUISA


           Casi tres años ya escribiendo sobre ti, María Luisa, y no me contestabas.  El 15/08/2015 te escribí en este diario la primera carta: "Esperando a María Luisa..., en el Teatro-Cine"; y el 17 de junio pasado, "No tardes más, María Luisa". Las chicas sois así, María Luisa, siempre haciéndoos rogar, pero sin dar el recibí.  Y parece que me han escuchado. No sabes qué alegría he sentido al ver el 13 de noviembre en el BOE el anuncio de licitación de las obras de tu rehabilitación por el Ministerio de Fomento, que da un plazo de ejecución y entrega de veinte meses, con un presupuesto base de licitación de casi 3,5 millones de euros. El 16 de febrero próximo conoceremos las ofertas económica y técnica para ponerte, al fin, como debieres estar en tu nueva reencarnación.

             La palabra del BOE es un compromiso, no promesas de políticos incumplidas durante más de dos décadas, que hacen salir a las calles de Madrid a los guardias civiles y policías nacionales por la equiparación de salarios a igual trabajo con las policías autonómicas; a los extremeños con sus símbolos "por un tren digno ya"...; pero todo esto, María Luisa, son palabras al viento sin el compromiso de la letra impresa del BOE. Y ahora, el Gobierno se ha acordado de ti y ha pedido tu mano por escrito. Quizás haya sido el rigor y la insistencia, como dice la plataforma del tren: las reivindicaciones justas no son cosa de un día, sino de todos, hasta que los compromisos y la palabra dada sean realidad en el primer diario impreso del país.
 
            Veinte meses no son nada para quienes hemos esperado más de dos décadas; peor lo llevamos con el tren y hemos tardado décadas en alzar nuestra voz. Por eso, querida mía, esperaré hasta el día de tu puesta de largo para los nuevos desposorios con la capital. No volveré a pedirte que no tardes más, María Luisa. Procuraré no hacerte esperar, como a las novias y, aunque no pueda acceder por falta de invitación, estaré viendo la entrada de los elegidos desde la acera de enfrente, desfilando por la alfombra roja. Y otro día volveré previo pago de mi entrada.
            ¡Qué alegría, amada mía, volver a verte lozana y lustrosa, para quien no ha visto más que tu fachada y tu tejado lleno de cachivaches! Menos de un año ya para nuestro encuentro deseado. No pediré más tu mano, porque ya la tengo con fecha fija para besarla y admirarla. Ningún taxista me dirá más veces que está cerrado, cuando, tras una noche de feria de hace años, le solicitaba un servicio para llevarme hacia ti, en cuya acera se encontraba estacionado mi vehículo. ¡Como si yo no lo supiere, corazón!
            Recuerdo, cuando en 1987 la Junta cedió tu mano al ayuntamiento por 99 años. Han pasado veinte años y nadie aún la ha tomado; pero ya está pedida y formalizada en letra de ley. En el 99, el consistorio convocó un concurso de ideas para tu remodelación. El Consejo de Ministros celebrado en 2005 en la capital adoptó el compromiso de acometer la obra. Se firmó un convenio a tres bandas: Gobierno de España, Junta de Extremadura-Ayuntamiento de Mérida... Se paraliza y resucita tras la victoria del PSOE en las municipales de 2007. El proyecto se revisa en 1991 y se impulsa diez años después. Unos errores en la tramitación paralizan el proyecto... y no hay presupuestos. En 2013, en pleno fervor de campaña electoral, te ponen apellidos: el Centro de Artes Escénicas "Margarita Xirgú". Hasta comienzos de este año, todos parecían haberse olvidado de ti. Ministerio y ayuntamiento actualizan el proyecto presupuestariamente. El alcalde afirma que confía en que la obra se licite antes de que acabe el año. Palabra cumplida. María Luisa Grajera, tu mecenas,  que impulsó tu construcción a  finales de 1930 o principios de 1931, estará satisfecha. No te dio su nombre, sino el de la infanta de España María Luisa de Borbón (Madrid, 1832; Sevilla, 1897).
            Ya queda menos, tesoro: Margarita Xirgú y todos los amantes del teatro y el cine estaremos contigo. Nunca podría morir este símbolo de la Mérida contemporánea, hoy solo historia y su nombre en tu fachada. Tu resurrección será tu gloria, desde hace veinte años soñada, deseada, traspapelada..., como una pasión inacabada, con fecha ya para el encuentro...
        

lunes, 25 de diciembre de 2017

PRESENTE Y FUTURO EN EL MENSAJE DEL REY


           En su tradicional mensaje navideño, sin olvidar los problemas y esperanzas que nos atañen a los españoles, el Rey de España ha concluido con un deseo positivo de confianza "en lo que siempre nos ha unido", en nuestras capacidades y convicciones, "porque la historia no se detiene, y no hemos llegado hasta aquí para temer al futuro, sino para crearlo", en la confianza de que el próximo año y los que vendrán serán mucho mejores que el que ahora finaliza.
            Los dos últimos años han sido difíciles para un rey que reina, pero no gobierna, y que no puede --ni lo ha hecho-- saltarse un milímetro los límites establecidos en la Constitución en su papel de árbitro y moderador del funcionamiento regular de las instituciones y como símbolo de la unidad y permanencia del Estado. Así lo hizo en 2016 hasta que fue posible la formación de un gobierno tras dos intentos fallidos y, en 2017, con la crisis en Cataluña, cuando en su discurso del 3 de octubre, dos días después del referéndum ilegal, recordó con firmeza el compromiso de la Corona con la Constitución y la democracia y su entrega al entendimiento y la concordia entre los españoles y su compromiso con la unidad y la permanencia de España.
            Ahora, Felipe VI quiso hacer un balance de las casi cuatro décadas pasadas desde la aprobación de la Constitución de 1978: el asentamiento de la democracia, la integración en la Unión Europea, "con la que compartimos objetivos y una misma visión del mundo"; la prevalencia de la vida, la dignidad y la libertad frente al terrorismo; y la transformación más profunda de nuestra historia. Y todo ello ha sido posible, recalcó el soberano, "en una España inspirada en una irrenunciable voluntad de concordia"; pero advirtió sobre "las situaciones difíciles y complejas  que persisten  que hay que corregir, y que requieren un compromiso de toda la sociedad para superarlas".
            Antes de referirse al asunto catalán, el Rey dejó claro que la España de hoy es una democracia madura, "donde cualquier ciudadano puede pensar, defender y contrastar. libre y democráticamente, sus opiniones e ideas, pero no imponer las ideas propias frente a los derechos de los demás porque, cuando estos principios básicos se quiebran, la convivencia se deteriora y luego se hace inviable". Recordó el Jefe del Estado que la historia de España que hemos construido es "la historia de un gran triunfo" que debemos "seguir construyendo, mejorándola, actualizándola, sobre la base sólida de los principios democráticos y los valores civiles de respeto y de diálogo que fundamentan nuestra convivencia".
            Respecto a Cataluña, el Rey recordó que, hace unos días, los ciudadanos han elegido a sus representantes en el Parlament, que es la institución que debe afrontar ahora los problemas que les afectan, "respetando la pluralidad y pensando con responsabilidad en el bien común de todos", porque "el camino no puede llevar de nuevo al enfrentamiento o la exclusión", generadores de "discordia, incertidumbre, desánimo y empobrecimiento moral, cívico y económico de toda una sociedad". Y apeló para ello a recuperar la serenidad, la estabilidad y el respeto mutuo para que renazca la confianza, el prestigio y la mejor imagen de Cataluña.
            Finalmente, el Rey, --en un mensaje sereno, de aplomo y de concordia--, no ha querido olvidar los problemas que han parecido obviarse por los acontecimientos de estos dos últimos años: el empleo, del que ha dicho que "hay que plantearse como objetivo la creación de puestos estables"; la responsabilidad de afrontar la desigualdad y las diferencias sociales; el terrorismo yihadista, con los atentados de Barcelona y Cambrils de este verano; la completa erradicación de la corrupción, por la que aboga; la recuperación de nuestro protagonismo en Europa; la defensa del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático, y la violencia de género que, como "lacra inadmisible, nos hiere en nuestros sentimientos más profundos y nos avergüenza e indigna"
          Alguien señalará hoy que se olvidado de esto o de lo otro. El Rey lo es de todos los españoles y. como dijere Fernando VII al jurar la Constitución de Cádiz de 1812,  "marchemos todos juntos, y yo el primero, por la senda constitucional"; pero nadie podrá decir nunca --como el prófugo expresident Puigdemont--  que las elecciones autonómicas del pasado día 21 han sido "un triunfo de la república catalana sobre la monarquía del 155", porque ambas son una misma cosa, inscritas en la Constitución de 1978, aprobada por la mayoría absoluta de los españoles, incluidos los catalanes, aunque a eso no se haya referido nuestro monarca. Ni le está permitido.